Yo sé que no me van a creer.
Quizás estén cansados de mis fabulaciones.
A lo mejor...ya no toleren las mentiras (cosa probable ya que,verdaderamente, los he fatigado).
Pero la cosa, al fin de cuentas, fue así:
Me tragó un colchón.
Fui a la colchonería a buscar uno de 2 plazas (...) y dio la casualidad de que el encargado del salón era un ex-compañero de secundaria: "El Nacho Quiroga" (el mejor pilar derecho que vi en mi vida).
Recordamos anécdotas de clavículas quebradas, taponazos de aluminio, torneos de Seven en Santa Fe, riñas estúpidas por minitas en boliches, etc. Actualizamos nuestros datos personales y luego de que me contara que se había casado con "la chica de la panadería" (era un infierno esa morocha, siempre le tuve ganas pero nunca me dio bola)...le pregunté si tenía alguna oferta "realmente buena" de alguno que tuviera resortes...
Me dijo que había llegado uno que era "...un sueño...", pero que estaba en el depósito ..."te lo traigo en un segundo..." (agregó).
Mientras esperaba a Nacho, me recosté sobre un colchón que tenía un estampado floreado.
Ni bien puse la cabeza sobre la almohada, ¡comencé a hundirme!. Intenté aferrarme pero el nylon me lo impidió y resbalé hacia el interior.
En menos de lo que demora un gallo en cantar, el colchón se rehízo. Quedé adentro moviendo las manitos cual mimo y viendo todo como si estuviera detrás de un vidrio sucio.
No sirvió de nada patalear, gritar, rasguñar. Nadie se percató de mi situación.
¡Ni siquiera "El Nacho Quiroga" se enteró que había desaparecido! Sólo se dignó a traer el colchón convenido (la verdad, es que parecía muy bonito) y como si nada hubiera sucedido: lo puso sobre una cama de algarrobo, le agregó un lindo cubrecama color carmín y mientras le acomodaba los bellos vuelos tejidos a crochet, entró una vieja al local y...previo asentado de su culo sobre el mismo, se lo llevó sin titubear.
¡Devuélvame el colchón! (chillé estérilmente).
El tiempo fue pasando y... tuve que alimentarme con la lana del interior, al principio me resultó bastante insulso pero descubrí que si la untaba en las raíces de las flores, se endulzaba y quedaba como algodón de azúcar.
Calmaba mi ansiedad... recorriendo el interior como si estuviera en una excursión ¡Nunca pensé que fuera tan inmenso un colchón! ¡A veces demoraba días en retornar al punto de partida!
¡Hasta diseñé una especie de patineta y me deslizaba por los resortes como si fuera una gran montaña rusa! ¡Cuánto mareo!¡Cuánta jarana!
Llegó un punto tal, en que comencé a sentirme demasiado cómodo y temí porque a alguien se le ocurriera sacarme de ahí.
¡Sobre mi cadáver!
Lástima que los momentos radiantes son como parpadeos: las flores se secaron (según Nacho: "...se decoloraron producto del paso del tiempo y la exposición al sol..."), la lana se fue descompactando ("¡...también si esta lleno de boludos que, para probarlo, se tiran encima como si fuera un pelotero...!) y.... nos terminaron vendiendo por dos mangos a una pareja de imbéciles creyentes en el amor.
La cosa tuvo su desenlace cuando en un hermoso amanecer otoñal, me acuchillaron violentamente(un ladrón buscaba desesperadamente, efectivo entre los resortes).
Por suerte, tuve tiempo (aunque agonizaba) de vivir un maravilloso espectáculo: a medida que las flores iban retomando su color bermellón y la lana recuperaba su densidad, yo me iba secando...
igual que una pasa de uva.
miércoles, marzo 30, 2011
La pasa
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jueves, marzo 17, 2011
Una parte de portland, tres partes de arena y agua
Siete treinta y uno.
El sol es el mismo pedazo de fuego que ayer.
Me pongo de costado en la cama, mirando hacia la ventana.
No dan ganas de bañarse, de cepillarse los dientes ni de desayunar.
Si usara pañales no tendría que levantarme para orinar.
Nada a cambiado.
¡Hasta los pájaros repiten melodía!
¿Por qué nadie dice que la luna es un pedrusco frígido?
¿Qué diferencia existe entre ese golpeteo que la cuchara del albañil da sobre el balde y el latido de mi corazón?
Giro nuevamente, cubro mi cabeza con la almohada.
¿y si...? ¿sólo almuerzo?
Da lo mismo, lo que coma después lo cagaré...
¿Por qué nadie dice que...la nube es una masa de vapor suspendida en la atmósfera, una masa desfigurada que NO GUARDA SUEÑOS: sólo cristales de nieve o gotas microscópicas (necroscópicas).
Siete treinta y uno.
El sol es el mismo pedazo de fuego que ayer...
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sábado, febrero 26, 2011
domingo, febrero 20, 2011
Los broches
Tengo un no sé qué con los broches.
¿Qué broches? ¡Los de madera y los de plástico! ¡Cuáles van a ser!
Resulta que me siento como...en familia.
La gente no es muy "amigable" de los primeros ya que ni bien se mojan tiñen la ropa pero yo, que he pasado atardeceres junto a ellos; sé que el agua de lluvia: "...nos quitan los poros...".
Entonces, me tomé la molestia de barnizarlos, uno por uno.
Con los de plástico he implementado un artificio de alta complejidad: ¿vieron esas bebidas que vienen con sombrillitas? Bien, yo tuve que tomarme las bebidas para colocarles el paraguas. Sino el sol: "...quebra-ajea...".
Por las noches los guardo en una caja de zapatos y los tapo con una gamuza.
Al otro día...¡he encontrado a más de uno "abrochonado"!
Hay muchos juegos que realizamos en conjunto, uno de nuestros preferidos es el de "las pirañas": consiste en que ellos me atacan y me intentan comer (siempre de la cintura para arriba, hay reglas establecidas).La última vez ganaron porque los muy bribones, ¡no me dejaron respirar!.
Son realmente...inmateriales.
Cuido de ellos, no deben andar por el piso porque la cortadora de césped les tiene recelo y es de mutilar.
Pero el "talón de Aquiles" es: su espiral (en eso nos asemejamos).
Una vez que esa cosa se sale...
Todo se desarma.
Y me siento tan solo como árbol en aserradero.
Y agrietado.
Y la lluvia me ahoga.
Y desenchufo al sol.
Y mis ojos son carnada de lo material.
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domingo, febrero 13, 2011
Glorioso Anglo
Ni bien me levanté, tuve que estampar la azucarera contra la pared.
Para variar, mi mujer no la había recargado.
Pero yo sí recargué mi 9mm y le mandé 3 tiros en el marote.
¡Yo me tenía que tomar ese desayuno!, me fui al bar de Rolando (no me vengan
con ese edulcorante que le compró la perra al homeópata).
Cuando estaba mi mente en blanco, apareció el imbécil de Joaquín
¡A pedirme que le pagara lo que le debía!. Le dije que recién había
agarrado un laburo (cosa que no era cierto) y que la semana que viene
arreglaríamos lo nuestro.
El muy estúpido me creyó.
Después de esquivar a una mujer embarazada que andaba pidiendo que la
acompañasen al hospital porque tenía contracciones (yo no estoy para
pelotudeces), pasé por lo de Cecilia ¡Ella sí que siempre tiene azúcar en la azucarera!
Pedimos una pizza, la separó en 8 y mientras la traía hacia la mesa,
tropezó y la muzarella terminó en el suelo.
Tomé el cuchillo (todavía con salsa) y se lo ensarté en la yugular.
¡Si esta mina no servía ni para traer una pizza!
Busqué las aceitunas que se habían esparcido, las puse en su lugar y...
¡Con cuánto placer comí esas porciones!
Encendí la tele y para mi sorpresa:
¡Mi querido Deportivo Anglo estaba goleando!
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1:06
sábado, febrero 05, 2011
0°c
Rodolfo - El solo hecho de pensar que si te dejo: te pondrás ese vestido con escote en la espalda, te maquillarás (cosa que hace tiempo has olvidado) y te acostarás una y otra vez con el primero que se te cruce en el camino (que, obviamente, no tendrá pasiones ni ideales).
El solo hecho de pensar en eso...me obliga a ratificar mi postura:
NO TENGO OTRA ALTERNATIVA QUE LA DE SEGUIR QUERIÉNDOTE
¿Te traigo de limón y chocolate?
Agustina - Prefiero... ¡Chocolate blanco y cereza!
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18:19
lunes, enero 24, 2011
Fishman
Unos golpes secos en la puerta principal provocaron que me despertase, sobresaltado, a las 4 de la mañana.
Observé por la mirilla (conteniendo la respiración) pero no pude desenmascarar al autor.
Decidí retornar a la cama y... en ese instante...¡sonaron otra vez los golpeteos!
Preso de la irreflexión, abrí la puerta desbocadamente.
Para mi sorpresa, yacía en el suelo (de costado y boqueando): un pescado.
Al principio creí que había sido obra de mi vecina. Ella está inmiscuida en asuntos esoteriles y por lo tanto, me pudo haber hecho un "trabajo" (cosa probable ya que una vez no sólo le secuestré su gato -odio los gatos- sino que, previo haberlo mareado por la ciudad, lo tiré -envuelto en una alfombra- al dique).
Todas mis elucubraciones cayeron por la borda porque... "el vertebrado" abrió su bocota y dijo:
¡Dejame pasar al baño que me me cago!
Sin esperar respuesta alguna y saltando como un resorte, se mandó a mi cuarto de servicio.
No pude evitar fisgonear para ratificar semejante irracionalidad: el tipo le pegó un aletazo a la tapa del inodoro, se bajó las escamas y antes de sentarse vociferó:
¡Vas a cerrar la puerta o te querés toquetear, cochino!
Me hizo sentir incómodo, le alcancé una "Pelo" para demostrarle mi hospitalidad y lo dejé sólo.
Se me ocurrió la idea de darle un garrotazo por la cabeza, mandarle un poco de harina,limoncito y fritarlo. Pero algo me dijo que sólo encendiera la hornalla por si se le ocurría tomar algo calentito.
Ni bien abrió la puerta...una baranda penetrante y desagradable colonizó el ambiente; mis ojos se irritaron y comenzó a picarme la garganta: olía a amoníaco ¡Este bicho está podrido! (comenté introspectivamente).
¡Ni se te ocurra encender un fósforo porque con el nitrógeno que dejé adentro podemos terminar como Nagasaki! (Aclaró el huésped mientras se sobaba el estómago con su aleta pélvica).
y agregó:
Bien, vamos a los bifes. Dame un vinito tinto... ¡Un Merlot me vendría bárbaro, me muero de sed! ¿Sabés flaco?: ¡el blanco me cae pésimo, heridas de guerra titán!
A mí también me pasa lo mismo con la piña colada. (Acoté mientras buscaba el sacacorchos).
"El ovíparo" respiró hondo, se le hizo un burbujón en su vejiga y sin dejarme pronunciar ni una onomatopeya, se desahogó:
Uds. los poetas son los que les cagan la vida a los demás.
Porque en realidad, son unos farsantes: tanto que idealizan e idealizan , la gentuza termina creyendo sus pelotudeces.
A ver: si tienen un mambo con lo imposible, con lo pasional, está bien...pero no es cuestión de que... ¡nos vendan eso del romanticismo! porque los dos sabemos que el amor no tiene...¿como era la palabra esa?
La tiene la puta con su lengua...
¡Vigencia! Eso... ¡No tiene vigencia!
Como no le quedaba aire en sus branquias, se mandó un fondo tinto directamente de la botella y me increpó:
¡Manga de aparatosos!¡Manga de ilusionistas!¡Manga de pescados!
¡Abrime la puerta que me voy a la mierda! ¿Sabés donde hay un buen restaurante por acá cerca? ¡Me muero por comerme un sushi!
Le abrí la puerta y se alejó corcoveando.
Ni bien lo iluminó la luz de la acera, su cuerpo brilló cual caleidoscopio. ¡Hubiese sido rico a la parrilla!(lamenté)
Cerré la puerta, dos vueltas, pasador, quité la llave, apreté el botón de la mochila del inodoro, apagué la hornalla que había dejado encendida y...
una marea de pensamientos, me sumergió.
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