jueves, abril 29, 2010

Asesino

Continuamos con "MUJER VERDE", una serie de poemas escritos en las oficinas de la ciudad de Córdoba (covachas, antros, piringundines...) y contando con el confort y la tecnología necesaria para tal ocasión (frío de cagarse, folletos de publicidad como anotadores, sommiers bah en realidad eran bancos de plaza: ¡No sé cómo pudiste dormir ahí esa noche, yo me la pasé dando vueltas: nunca más! También es importante destacar las conferencias y/o debates entablados con "Harvardistas" (crotos)que nos permitieron entre copa y copa (totin "maravilla" cortado con coca)develar un poco más este mundo absurdo.
Por suerte contamos con un equipo de sonido de vanguardia (walkman) e instrumental percusionístico hindú (por lo indio) (golpeteando las palmas en los muslos, golpeteando las palmas en los cachetes abriendo y cerrando la boca para cambiar los sonidos y emitiendo aullidos guturales es decir: cantando).
Así surge "El Vademécum MUJER VERDE"...superando escollos tales como "el episodio de la maceta" y sobreponiéndose ante "el patético incidente del supermercado".
Sí, así salimos del terreno inédito para obsequiarles a ustedes este "ladrido al espanto"...


Algo que duela:
La pérdida.
Algo que pierda:
La verdad.
Un sueño.
La realidad.
Tu cuerpo,
los latidos que fui testigo.
Dos mejillas rosadas, gordas.
Soy el asesino de tus horas,
el criminal de mi destino.


Rodrigo Galíndez - Sebastián Herrero Cruz

3 comentarios:

tecla dijo...

Soy el asesino de tus horas. El criminal de mi destino.

Cuánta fuerza gorda mío.
Espero que todo en este mundo te salga tan bien como deseas para que vuelvas a sonreir en mi presencia. Sin robarme las horas ni los instantes.

Euge dijo...

Me gusta Gorda, creo que me gustó más el prólogo igual, tus palabras son gordáticas.

Lao dijo...

Te vengo leyendo un poco, espero que "no se arme la gorda" con esto de asesino.